Una alarma de intrusión es una cadena donde cada eslabón tiene una tarea: del detector que descubre a la central receptora que actúa. Aquí repasamos las partes y cómo colaboran.
Una instalación bien diseñada se construye por capas: cuanto más valiosos los bienes, más capas debe atravesar un intruso, y antes se detecta la intrusión.
Cada alarma sigue el mismo camino por el sistema, y cada paso debe estar dimensionado para que la cadena aguante.
Las aseguradoras suelen exigir un grado de alarma (1–4) según la actividad y los bienes. El grado lo determina todo: cobertura de detectores, protección antisabotaje, transmisión de alarma y quién puede instalar. Proyectamos para el grado correcto desde el inicio; como ingenieros certificados en alarmas de intrusión, garantizamos que la instalación supere también la inspección.
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